lunes, 21 de mayo de 2012

J. de la Ciencia (IV): El teléfono de hilo


Hoy continuamos nuestra serie de experimentos con un clásico: el teléfono de dos vasitos conectados por un cordel. Es muy sencillo tanto de hacer como de explicar y suele ser una actividad muy atractiva para los niños

Materiales: 

  •  2 vasitos. Lo tradicional es hacerlo con dos vasitos de yogur, pero aquí hemos usado unas cazoletas cortadas de la base de dos botellas de plástico. Es importante que el material sea un poco rígido para que transmita bien el sonido.
  • Un cordel de suficiente longitud para que, extendido, los niños estén lo bastante lejos como para no oirse directamente. No debe ser muy elástico
  • Cinta aislante para pulir el borde cortado.

 Preparación:


Se pulen los bordes de los vasitos para evitar el riesgo de cortes. Se hace un agujero en la base de cada vasito y se pasa el cordel, asegurándolo con un nudo

Para que el experimento funcione, es importante que el cordel esté tirante. A los niños les encanta probar, especialmente si no pueden ver al otro niño porque, por ejemplo, esté en la habitación contigua o semi-escondido tras una puerta. Con niños tan pequeños es importante marcarles los turnos de hablar o escuchar, porque tienden  a hacer lo mismo los dos a la vez.


Explicación:

El sonido son ondas de presión en el aire que son capaces de hacer vibrar el tímpano, en nuestros oidos, y esto nos permite percibir esa vibración en un amplio espectro de frecuencias.

Cuando hablamos el sonido se transmite por el aire hasta el oido de nuestro interlocutor. Pero, por suerte o por desgracia, el aire es un mal transmisor del sonido. Es decir, si hablamos en un tono normal, a cierta (corta) distancia, nuestra voz deja de oirse, se amortigua.

Los sólidos son mucho mejores transmisores de las vibraciones. En un sólido las vibraciones del sonido se pueden transmitir más rápido y a mayores distancias que por el aire con menor amortiguación. A todos nos resultará familiar la imagen de los indios americanos acercando el oido a las vias para averiguar si ya viene el tren. Estaban aprovechando este efecto.

El teléfono de hilo se basa en este principio. La cazoleta recoge el sonido y vibra en resonancia con la voz, el nudo del hilo, en contacto con la cazoleta, transmite la vibración al hilo, de aquí a la segunda cazoleta, y ésta la reproduce. Por eso es importante que el hilo sea un poco rígido y se mantenga tenso ya que, de lo contrario, amortiguaría el sonido y el efecto sería menos espectacular

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